Challenger 70


A finales de los años noventa tuve que trasladarme durante algo más cuatro años a vivir a los Estados Unidos. Mi principal razón era laboral, pero también me motivaban las ganas de conocer mundo y de estar solo en un lugar desconocido que pondría a prueba mi capacidad de adaptarme y convivir. En especial me fascinaba la forma de vida de ese país que tantas veces había visto por televisión y a la que, aunque fuese por un breve periodo de tiempo, quería ser protagonista real. Al ser Estados Unidos un país enorme, las distancias también son mayúsculas. Nada más llegar fijé mi residencia en un pequeño pueblo del estado de Kansas llamado Junction City y me dispuse a buscar un vehículo pues tendría que desplazarme con cierta asiduidad. Un amigo que conocía de mis anteriores viajes a ese país me recomendó comprar un coche a un pariente suyo que residía en Colorado. La verdad es que no sabía de qué coche se trataba pero sus referencias eran buenas. Era un tío segundo aficionado a la mecánica, así que supuse que el coche estaría en muy buen estado. Tras cuatro horas de viaje en autobús hasta Colorado llegué a un pequeño pueblo en medio de extensas praderías. Wild Horse decía la placa de entrada al pueblo y pensé que llamarse Caballo salvaje adaptaba el pueblo perfectamente a su entorno. Aunque en ese momento lo desconocía, su significado era realmente muy premonitorio de lo que me iba a encontrar allí. El autobús me dejó justo frente a una polvorienta pista que se adentraba en el verde paisaje y con decisión comencé a caminar. La casa del pariente de mi amigo era de madera y estaba enclavada en una gran finca. Al instante salió a saludarme un grueso y sonriente hombre con un poblado bigote llamado Ken Frost. Llevaba una camisa de cuadros, unos vaqueros muy desgastados y unas botas camperas que sin duda llevaban cientos de horas de cabalgadas por las enormes praderías cercanas. Me dio la mano y la noté fuerte y ruda comparada con la mía, más acostumbrada a manejar maletines y teclados de ordenador que bridas de cabalgar y motores de coche. Después de tomar un café en su baranda mirando en vasto horizonte, le acompañé alrededor de la casa y llegamos a una pequeña cabaña. Al abrir el chirriante portón de madera dejó al descubierto la parte posterior de un coche blanco lleno de polvo. En su parte trasera derecha una letras mostraban “Challenger R/T” y en el centro del transparente faro de marcha atrás las cinco letras de su fabricante DODGE. Ken me contó un poco de la historia de ese coche, fabricado en Los Ángeles en mil novecientos setenta, casi treinta años atrás. Repartidos en ocho cilindros se encontraban trescientos treinta y cinco caballos de puro músculo americano sin ningún tipo de ayuda electrónica a la conducción. Resistente y poderoso comencé a comprender la razón de que Ket lo tuviese en su poder. Si no le sabías llevar adecuadamente podía desbocarse, y en el mejor de los casos simplemente darte un susto tras patinar por el arcén. Ahora que lo pienso, ese coche mantenía un cierto paralelismo con las mujeres, si no las tratas adecuadamente te puedes llevar un buen susto o incluso acabar accidentado.
Arrancó el coche y por primera vez escuché el rugido de su imponente motor mientras salía marcha atrás de su garaje. Un ronco sonido que hasta el día de hoy no he podido olvidar. Le entregué el cheque por los cuarenta y ocho mil dólares que me había pedido durante nuestra previa conversación telefónica y me dirigí a la puerta del conductor. Al despedirnos me regaló su última advertencia “el Challenger en un coche poderoso, noble y con carácter. Los habrá más bonitos e incluso alguno más rápido, pero este coche nunca te fallará”. Necesité tres intentos con la llave para que el motor arrancase. Parecía que no me lo quería poner fácil para alejarse del que había sido su hogar durante casi treinta años. Al fin arrancó y me dirigí por la polvorienta pista hacia la interestatal número cuarenta que me llevaría hasta Junction City. Por el retrovisor y a través de la polvareda vi a Ken agitando la mano y me dio la sensación de que no me estaba despidiendo a mí, sino a su coche.

Con leves insinuaciones de acelerador el coche respondía a mis solicitudes y fui tomando confianza. Con el recorrido de las millas hice mi primer gran descubrimiento. El coche consumía una barbaridad de combustible. Sin duda sus ocho cilindros y sus enormes carburadores, a pesar de desplegar un enorme poderío, no estaban tan optimizados como los coches actuales envueltos en una nube de electrónica y de micro componentes que extraen el cien por ciento del potencial del combustible. En todo caso me mentalicé de que mi Challenger era muy exigente y solo esperaba que cumpliese con todas las expectativas que el bueno de Ken había generado en mí.
 
Llegué a Junction City a última hora de la tarde y me detuve en un semáforo del centro. Dejé la mirada vagar por los peatones que pacientes esperaban que la luz cambiase para cruzar la avenida. Entre un anciano y un chico melenudo mis ojos se quedaron clavados en una mujer joven morena enfundada en una minifalda vaquera, una camiseta rosa y unas sencillas sandalias negras. Iba abrazando dos bolsas de papel marrón. Sin duda venía de hacer unas compras en un supermercado cercano. Posaba con gran naturalidad mientras el viento jugaba con su rizada y larga melena. Mi pie derecho se apoyó levemente en el acelerador y el coche rugió suavemente. De repente ella se giró y clavó sus oscuros ojos en mí por la ventanilla. Lo siguiente que recuerdo fue el sonido de las bocinas de los coches que llevaba detrás pues el semáforo se había puesto verde y yo no había arrancado. Ella esbozó una pícara sonrisa y yo me sonrojé. No sería la última vez que eso me sucediese con ella. Al día siguiente me la encontré nuevamente. En este caso fue en el banco. Yo estaba esperando la fila del cajero cuando entró por la puerta. Llevaba unos jeans y unas sandalias plateadas de tacón alto. Se acercó a mí y me saludó. La primera sorpresa fue que subida a sus sandalias era un par de centímetros más alta que yo. Su latina y melodiosa voz me envolvió como en una nube y en segundos conversamos alegremente. Me entró una sensación de comodidad que nos llevó a acordar una cita para tomar un café. Eso derivó a una cena, luego paseos y en unas pocas semanas a comenzar un idilio. Ella trabajaba en una oficina financiera trasladada voluntariamente desde su país de origen. Ambos estábamos en ese pequeño pueblo por similares motivos y quizás fue el detonante de la común soledad el que generó la complicidad de buscar un vínculo real con una persona por encima de las superficiales relaciones laborales y con los vecinos de la vivienda.
 
Cuando llevábamos dos meses de relación, decidimos una mañana de sábado, en un arranque de locura temporal, escaparnos juntos sin rumbo para conocernos a nosotros mismos en estado puro. Solicitamos unas vacaciones en nuestros trabajos y un lunes por la mañana nos pusimos en camino los tres, ella, yo y nuestro Challenger. Durante veintisiete días circulamos por carreteras secundarias, nos detuvimos a comer en sencillos restaurantes, dormimos en destartalados moteles de carretera y en varias ocasiones, frente a impresionantes paisajes preferimos, protegidos por nuestro amigo de metal, la compañía del silencio y la oscuridad de una pista llena de gravilla donde tras una noche de pasión despertamos abrazados con los cristales empañados.
Llegamos a saber infinitas cosas del otro pero ambos sabíamos que ese viaje no podría ser eterno y pasados esos inolvidables días decidimos volver al mundo real y retomar nuestras vidas.
Seguimos saliendo juntos un tiempo hasta que la destinaron de regreso a su país de origen y ella, cual ave en otoño emigró hacia su cálido sur. Tengo que admitir que desde entonces solo leer el nombre de su país me provoca cosquilleos en el estómago.
 
A pesar del paso de los años aún mantengo al entrañable Challenger en mi garaje, siempre callado y limpio, como esperando nuevamente recorrer esas infinitas carreteras en las que un día cabalgamos sin destino. Al conectar la llave comienza su profundo rugido y cuando decidimos salir a pasear su poderoso corazón vuelve a rugir como deseando retomar la historia. Nunca podré deshacerme de él pues es un amigo que nunca me falló.
 
“Las historias de amor no solo tienen protagonistas de carne y hueso. Existen otros actores sin los cuales nuestro sueño en modo alguno se habría podido producir y nunca los podemos olvidar”.
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28 respuestas a Challenger 70

  1. Eleana dijo:

    no has visto los nuevos mustang traen ese mis mo estilo ami men encantan jajaja muy al estilo de los dukes de hazar juasssss y la historias de amor no existen buaaaaaaa uno ama el otro no jajaja asi de siemple nuca son iguales una besooooooooooooooo amigo muakks

  2. Rosella dijo:

    Alucinante, aunque este adjetivo se queda corto para tu historia… es que hay actores secundarios que logran que las historia principal tenga su matiz particular y es por ese motivo que no podemos olvidarlos y mucho menos soltarlos, yo no tengo un challenger 70 en mi cochera pero si un montón de pequeños recuerdos materiales que me llevan a otras épocas… me ha encantado eso de la locura temporal jajajajajaja a veces a mi me ataca jajajajaja.Un beso desde mi orilla y nunca dejes de brillar con tus historias que con su luz alegras mis días 🙂

  3. Merce dijo:

    Anis me ha encantado, mi pobre clio no me inspira esas cosas jajajajaDesde luego hay compañeros fieles, y como tú dices no solo de piel y hueso.un besote y feliz semana

  4. © VєŠî ☜ dijo:

    Me daras una vuelta en él?Aunque me gusta conducir…. Prefiero que me lo dejes probar….Besos de Lunes.

  5. Fuente de dijo:

    Una historia muy bien expuesta. La historia, sea o no de amor, siempre tiene protagonistas en los cuales no laten corazones humanos.Un saludo desde el viejo reynoAiara

  6. A dijo:

    Está claro que los objetos también tienen su importancia.A traves de ellos, que pueden marcar un camino, llegamos a lugares que de otra maneranunca habríamos conocido.Se me ocurre que de un piano, o de la visión y el tacto de un piano, de su sonido, nace también una historia…Un besoÄfrica

  7. Ave dijo:

    Es cierto que en el sur los inviernos son más cortos, aún lejos del Trópico de Capricornio. Los otoños empiezan cuando el invierno toca la puerta.Es cierto que las aves migran, y en general migran hacia el sur, cuando es que no han nacido en el sur.Es cierto que el amor puede tener como componentes objetos inanimados que le dan una cuota de magia, misterio o complicidad.Es cierto también que los autos modelo 70 tienen más cilindrada y más potencia. Más fuerza, más carácter, más exigencia, más don de mando, menos de sometimiento y muchísimas menos veleidades electrónicas.Es cierto que las mujeres altas, en minifaldas vaqueras y camisetas de color rosa, resultan imponentes… digo se impone su presencia, no importa su personalidad.Lo que no sé si es cierto es el relato. Se me hace que hay una cuota de verdad (debe haber habido por ahí algún autejo? viviste en los United States?), y otra de fantasía, de ficción (las morochas altas que migran al sur como aves en otoño, no migran, viven en el sur, aun usando minifaldas vaqueras y camisetas de color rosa).Así con que voy a quedarme con la idea de que el amor es un lindísimo cuentito.Say no more.BesoCris

  8. Ave dijo:

    PD ¿La chica del cuento era chilena?

  9. ShaO dijo:

    Bueno, las camperas y el sombrero ya están listos, no hace falta mapa, seguimos la 66 ¿con o sin tapacubos? jkaja y como decían los antiguos piratas "hasta donde nos lleve el viento" único acote de libertad que se permitían. Es sin duda alguna uno de tus mejores relatos aunque sabes que sigo siendo fiel al Aston Martin jaja. Entre los bidones de gasolina hay uno solo para tí relleno de besotes… yeeeeeehaaaaa!!!!http://mardeazucar.blogspot.com/

  10. Lluvia dijo:

    Y nunca te deshagas de él….¡Qué privilegio! Me encantó leerte de nuevo.Ójala tuvieras blog, pues no puedo comentarte aqui, me da muchos problemas para cargar tu página, no se si es la conexión de aqui la ofi o la foto de inicio que ocupa mucho, tal vez el sistema operativo…Pero bueno que aunque no te comente no me olvido de ti amigo del norte.Un abrazote desde el Mediterráneo.LLuvia

  11. Emy dijo:

    No me importa que la historia sea autobiográfica o un precioso relato. Me ha gustado leerlo y he recorriendo por unos breves instantes, a bordo de un Challenger 70, larguísimas carreteras polvorientas. Hasta me ha parecido escuchar el rugido de su motor.Un beso desde el cariño 😉

  12. □■ marien dijo:

    Cada vez que leo tus entadas me hacen traslarme al sitio en cuestión .. quizás peque de demasiado soñadora pero son fabulosas y las relatas muy bien.Abrazotes amigo David

  13. Eleana dijo:

    Vuestro amigo, es la respuesta a vuestras necesidades. Es vuestro campo, que sembrais con amor, y cosechais con gratitud. Y es vuestra mesa, y el fuego de vuestro hogar. Porque acudís a él para saciar vuestra hambre. y lo buscais en procura de paz. Cuando vuestro amigo revela sus pensamientos, no temeis el " no " en vuestra propia mente, ni reteneís el " sí ". Y cuando el guarda silencio, vuestro corazón no cesa de escuchar a su corazón. Porque en la Amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las expectativas, nacen sin palabras, y son compartidas con callado gozo. Cuando os separais de vuestro amigo, lo haceis sin aflixión. Porque lo que más amais en él, puede ser más diáfano aún en su ausencia, como para el alpinista la montaña aparece más despejada desde la llanura. Y dejad que en la Amistad no exista otro propósito que el de profundizar el espíritu. Porque el amor que busca otra cosa, que no sea la revelación de su propio misterio, no es amor, sino una red tendida, y solamente lo inútil es pecado. Y procurad que lo mejor de vosotros, sea para vuestro amigo. Si debe conocer vuestra bajamar, dejadlo conocer también vuestra pleamar. Porque ¿qué amigo es aquél que tuvierais que buscar para matar las horas? Buscadlo con horas para vivir. Porque es misión suya llenar vuestras necesidades, pero no vuestra vaciedad. Y, que en la dulzura de la amistad haya lugar para la risa, y, para los placeres compartidos. Porque en el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su mañana, y, toma su frescura.

  14. JImena dijo:

    Uy este protagonista tan especial me recuerda las historias vividascon mi coche.. La verdad es que si los coches hablaran…… jejejeYo he tenido tres coches y si tuviera que elegir, no sabría con cual quedarme,los he querido a todos y ninguno de ellos me han fallado.En el unico accidente que tuve, la culpa fué mía, ellos nunca me dejarón tirada.David, me encanta tu forma de contarnos estas historias.Un beso muy grande.JImena

  15. JImena dijo:

    El modelo de la foto me recuerda al Impala de Chebrolet.Con ese tengo bonitas historias que contar de cuando yo era pequeñitay veniamos de vacaciones por Asturias con unos amigos que vivian enEstados Unidos.Todavía anda por ahí el coche del que te hablo.

  16. Eva dijo:

    Me encantó tu historia, me emocionó y me hizo sonreir. Todo el tiempo.Ya decía yo que en esa foto parecías un norteamericano.Precioso el coche.Hermosa historia de amor. La vida está llena de instantes, y ninguno es igual al otro. Nunca se sabe cómo habría sido vuestra vida de seguir juntos. Quién sabe, quizás volváis a encontraros. Cuando algo acaba de la forma en que acabó vuestra relación, tendemos a mitificarla para siempre, en nuestro recuerdo.Pero sabes? Eres muy afortunado por haber tenido la suerte de vivir una historia como esa.Besos desde el sur, otro sur.

  17. Eva dijo:

    Hay vivencias que nos marcan para siempre….Y qué bello es vivir, verdad?

  18. Maria dijo:

    Gracias por seguir visitándome, y dejandome tus recuerdos…..Muchos besos

  19. ÄŋĐΨ dijo:

    ohhh que autazooo,,,hace poco vi una pelicula en la que el protagonista era el auto ese,eran unas chicas acrobatas que eran perseguidas por un asesino serial,,carrazo de aquellos,se aguanto mil piruetas,dices que es una muy buena maquina,,,pero si tengo que elegir elijo un Mustang 67 cabrio si hay rojo bien y si no hay pues me quedo con el que venga.Bueno David te dejo un abrazote bien gordote.

  20. ShaO dijo:

    Bueno nos queda un poco desviado al norte pero de eso se trata no? de disfrutar del viaje… hace unas puestas de sol en Montana? Repongo el bidón de besos que va a hacer falta : ) XD

  21. Maricarmen dijo:

    Bonita y encantadora historia.Maricarmen.

  22. .•°°•.•'ੴAmY Flyingੴ•°°•.•' dijo:

    Que hermosa manera de relatarnos la historia Davidla verdad,que al leerte me has transportado por esas carreteras polvorientasy sentir alli sentada como nos lleva el Challenger 70….wow…que solo nos faltaba el mate,para compartir por el camino!Me encanta leerte,abrazotes,David!

  23. SILVIA dijo:

    TE ENTIENDO, CREEME, PORQUE YO AL LEERTE RECORDE, A UN AUTO QUE TUVIMOS HASTA HACE POCO, Y FUE PROTAGONISTA DEL HECHO MAS IMPORTANTE DE M I VIDA, VIVO LLEVANDOME DE ACA PARA ALLA, DURANTE MI EMBARAZO, CON EL SAQUE A MI HIJA DEL HOSPITAL, Y LA TRAJE A CASA, VIVI LA TRISTEZA DE UNA PERDIDA GRANDE EN LA FAMILIA, Y CUANDO LO ROBARON CREEME, NO LLORE POR EL ROBO , SI NO POR NO TENERLO MAS, EN MI VIDASOMOS VISCERALES, Y CREO QUE NOS AFERRAMOS A TODO LOS QUE NOS PROVOQUE UN SENTIMIENTOUN BESO GRANDE MI AMIGO¡¡¡

  24. Ðaяk Lιℓιтн dijo:

    Hola!!Vagabdo por ahi me tope con tu spacey wow! deveras me gusto mucho de loque lei por akiSeguire pasando mas seguido por estos laresBuenas lunas!

  25. Elemne dijo:

    De nuevo por aquí, gracias por abrirme la puerta otra vez, se ve que este programa borro o hice algo mal sorryme alegra poder leertesaludoslem

  26. Belén dijo:

    Hola de nuevo, sigo dando los paseos por tu blog para seguir leyendo tus historias, siempre tan interesantes.A pasarlo bien, huele a veranito, por fin……chao amigo

  27. ..... dijo:

    Hola David, gracias cielo por tu visita y saludo, espero que tu finde haya sido maravilloso,y que tambien tu salud sea estupenda…Muy buena semana amigo mio!!!Miles de besitos Lucecita

  28. SILVIA dijo:

    HOLAAAA¡¡¡¡PASO A DEJARTE UN ABRAZO GRANDE, Y EL DESEO DE QUE TENGAS UNA HERMOSISIMA SEMANANOS VEMOS ¡¡¡BESOS

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